¡Piensos a base de insectos! El show ecológico totalmente falso

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En la era en la que sentimos una culpabilidad ecológica constante por no hacer lo suficiente para salvar nuestro planeta, las nuevas marcas de petfood lo han entendido bien al ofrecernos piensos elaborados a base de insectos como LA solución revolucionaria. Sin embargo, la verdad es muy diferente y estas pequeñas marcas, dispuestas a todo, solo se preocupan por una cosa: venderte una conciencia ecológica, a través de afirmaciones cada vez más embaucadoras, pero que carecen de un análisis real del ciclo de vida de sus productos. Frases como «la cría de insectos genera menos CO2, lo que la convierte en una opción ecológica y sostenible», «alternativa eco friendly » o «aprobada por el planeta» se utilizan para convencerte.

Virtud discutida, impactos ambientales presentes

El pienso para gatos y perros elaborados a base de insectos, aunque se presenten como una solución ecológica, podrían no ser tan puras como afirman y no están exentas de impactos ambientales. Os explico porque :

Alimentación y higiene
Al igual que nosotros, los insectos también necesitan alimentarse. Para satisfacer su apetito, requieren una fuente de alimentos que cumpla con los requisitos nutricionales de su especie. Aunque podríamos pensar que se conforman con devorar sobras de la mesa o desechos vegetales que podrían ser nutrientes y substratos ecológicos, la regulación europea se lo impide. Así que se alimentan de sustancias como mezclas de harina de cereales y residuos de cultivos oleaginosos, siguiendo un régimen que cumple con las normas en vigor.
Ahora bien, tras este festín, los insectos producen excrementos y su estiércol debe ser esterilizado antes de su uso, lo cual también requiere un consumo de energía.

Condición de crianza
Además, los insectos son un poco quisquillosos con el clima. La temperatura óptima oscila entre 24 y 30 °C. En caso de que el ambiente sea excesivamente cálido, las larvas se alejarán de la fuente de alimento para buscar un lugar más fresco. Por otro lado, si la temperatura es demasiado fría, las larvas reducirán su metabolismo, disminuyendo su ingesta de alimentos y ralentizando su desarrollo. Lo que significa que deben ser calentados en invierno y enfriados en verano. ¡Son como los verdaderos divos del mundo insectil! Pero, claro, todo ese acondicionamiento climático tiene un impacto en su huella de carbono.

Su origen
Si los insectos son criados en España, su huella de carbono es relativamente baja gracias a una combinación de fuentes de energía menos basadas en el carbón (como la energía eólica, energía nuclear y gas natural). Sin embargo, algunas marcas optan por importar sus insectos desde China… ¡Pues claro, es más barato para ellos! Así que es muy probable que estos bichitos hayan sido calentados con carbón, lo cual tiene un impacto negativo en el clima (sin mencionar el viaje que tuvieron que hacer para llegar hasta aquí).

Según estudios que comparan la huella de carbono de las proteínas de insectos con las proteínas animales convencionales utilizadas en los alimentos para mascotas, se ha puesto de relieve que los insectos tienen un impacto carbone entre 2 y 10 veces mayor. ¿Pero por qué? Porque la petfood tradicional ya es ecológica…

¡De perros y gatos a recicladores profesionales!

Como se explicó en un artículo anterior en realidad, nuestras mascotas no se están zampando filetes de pollo, sino subproductos de carne. Estamos hablando de esas partes que no son aptas para el consumo humano y que, por diversas razones, terminan destinadas a la dieta de nuestros peludos.
A diferencia de lo que se cree erróneamente, ¡No se sacrifican animales específicamente para producir los alimentos industriales! Los ingredientes utilizados en su preparación provienen mayormente de coproductos de la industria alimentaria humana.

Por lo tanto, la producción industrial de alimentos para mascotas se considera a menudo como reciclaje, al usar ingredientes que de otra manera terminarían en la basura, se reduce la huella de carbono y se contribuye al manejo sostenible de los recursos alimentarios.

Adémás si consideramos el uso de insectos como fuente de productos animales en la alimentación de nuestras mascotas, debemos tener en cuenta que esto implica la creación de un campo de cría adicional, lo que conllevaría un costo energético adicional, como se mencionó al inicio de este articulo : ¡ Y esto no es para nada ecologico !

Así que, la próxima vez que pienses en el impacto ambiental, deja de culpabilizarte y recuerda que la alimentación industrial clásica, con un moderado contenido proteico, es ya una opción sabrosa y eco-friendly 😉

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