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Cuando pensamos en la dieta de un perro, lo primero que se nos viene a la mente es la carne. Después de todo, descienden de lobos, cazadores natos. Pero aquí viene la sorpresa: los perros han evolucionado para digerir mejor el almidón que sus ancestros salvajes. ¿Cómo ocurrió este cambio?
Un estudio publicado en Nature en 2013 por Erik Axelsson y su equipo analizó el ADN de perros y lobos para descubrir qué diferencias genéticas surgieron con la domesticación. Encontraron algo fascinante: los perros tienen más copias de ciertos genes responsables de la digestión del almidón, lo que les permite aprovechar mejor una dieta rica en carbohidratos.
¿Cómo se adaptaron los perros a comer almidón?
Durante miles de años, los lobos que vivían cerca de los primeros asentamientos humanos tuvieron acceso a restos de comida, que incluían cereales y otros almidones. Aquellos que podían digerir mejor estos alimentos tenían más probabilidades de sobrevivir y reproducirse. Con el tiempo, sus descendientes desarrollaron adaptaciones genéticas que los hicieron más eficientes en el aprovechamiento de estos nutrientes.
Los investigadores identificaron tres genes clave en este proceso:
1. AMY2B: Este gen codifica la amilasa pancreática, una enzima que descompone el almidón. Los perros tienen hasta 30 copias de este gen, mientras que los lobos solo tienen dos. Más copias significan más producción de amilasa y una mejor digestión de los carbohidratos.
2. MGAM: Este gen es responsable de producir la maltasa-glucoamilasa, una enzima que completa la digestión del almidón al convertirlo en glucosa, la fuente de energía que las células pueden utilizar. En el estudio se observó que los perros no solo tienen una versión diferente de este gen en comparación con los lobos, sino que su cuerpo también lo «activa» más. Es decir, expresan más cantidad de la enzima y esta trabaja con mayor eficiencia, permitiéndoles extraer mejor la energía del almidón.
3. SGLT1: Este gen facilita la absorción de glucosa en el intestino. Los perros presentan una versión diferente de este gen, lo que sugiere una mayor eficiencia en el transporte de azúcares al torrente sanguíneo.
¿Qué significa esto para la alimentación de los perros hoy en día?
Aunque los perros pueden digerir el almidón, no significa que deban basar su dieta solo en carbohidratos. Su organismo sigue necesitando proteínas y grasas en cantidades adecuadas. Sin embargo, este estudio desmonta el mito de que los perros deben comer exclusivamente carne. En realidad, han evolucionado para procesar una alimentación más variada, que puede incluir fuentes de almidón como patatas o cereales.

Esto nos lleva a una pregunta clave: ¿los perros son carnívoros u omnívoros?
Técnicamente, los perros son carnívoros oportunistas. Esto significa que, aunque su biología los predispone a consumir carne, pueden sobrevivir y nutrirse bien con una dieta que incluya otros alimentos, como frutas, verduras y carbohidratos. No son omnívoros en el mismo sentido que los humanos o los osos, pero tampoco son carnívoros estrictos como los felinos. En la naturaleza, un lobo puede complementar su alimentación con bayas o incluso tubérculos cuando la caza escasea, y los perros han llevado esta capacidad un paso más allá gracias a la domesticación.
Un dato curioso: evolución paralela con los humanos
Los humanos también experimentaron un proceso similar. Las poblaciones que adoptaron la agricultura desarrollaron más copias del gen de la amilasa salival (AMY1), lo que les permitió digerir mejor los carbohidratos. Esto significa que tanto perros como humanos se adaptaron juntos a un entorno donde los alimentos ricos en almidón eran más accesibles.
Lejos de ser simples carnívoros, los perros son carnívoros oportunistas adaptados a la convivencia con el ser humano. Su capacidad para digerir el almidón es un claro ejemplo de cómo la domesticación moldeó su biología para sobrevivir junto a nosotros. Así que, la próxima vez que alguien te diga que los perros solo pueden comer carne, ¡ya tienes la ciencia para responderle!
