Tu gatita esterilizada y el amor por la comida: lo que debes saber

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Si acabas de esterilizar a tu gatita y notas que de repente tiene el apetito de un tigre en ayunas, no estás solo. Un estudio publicado en el British Journal of Nutrition ha confirmado lo que muchos dueños sospechaban: tras la esterilización, las gatitas tienden a comer más y, sorpresa, también a engordar más rápido. Pero, ¿por qué pasa esto y cómo evitar que tu minina pase de esbelta a rolliza en un abrir y cerrar de ojos?

¡Comer, comer y más comer!

El estudio observó que las gatitas esterilizadas aumentaban su ingesta de comida hasta un 17% en las semanas posteriores a la operación. Además, su peso corporal aumentó un 8% en solo 10 semanas, mientras que su porcentaje de grasa corporal creció en un impactante 44%. Lo que antes era un apetito normal ahora se convierte en un «¡dame más croquetas ya!». Pero lo peor no es solo que comen más, sino que su gasto energético disminuye un 30%. Es decir, se mueven menos pero siguen comiendo como si tuvieran que cazar ratones a diario.

No es solo cuestión de comer más

El aumento de peso no se debe únicamente a la mayor ingesta de alimento. La esterilización provoca una reducción en los niveles de estrógenos, lo que afecta la sensación de saciedad y prolonga el tiempo necesario para que la gatita se sienta llena. Además, las gatitas castradas pierden masa muscular, lo que significa que su metabolismo se vuelve más lento y acumulan grasa con más facilidad.

La báscula no miente

Con tanta comida extra y menos actividad, no es raro que el peso suba rápidamente. De hecho, el estudio encontró que al cumplir un año, las gatitas esterilizadas pesaban un 24% más que las que no habían sido operadas. Además, su grasa corporal pasó de un 9% antes de la esterilización a un preocupante 25% después de la operación. Esto las predispone a problemas de salud como la obesidad, diabetes y trastornos urinarios. Y, siendo honestos, tampoco es divertido para ellas cuando ya no pueden saltar al sofá sin esfuerzo.

¡Que la operación no sea una sentencia de obesidad!

Si bien este cambio en el metabolismo es un hecho, hay formas sencillas de evitar que tu gatita termine con «kilitos de amor» de más:

  • Controla la comida: No caigas en sus ojitos de «te necesito» cada vez que se acerque al comedero. Mide las raciones y evita dejar comida libremente disponible todo el día. Se recomienda evitar la alimentación ad libitum y optar por el control de porciones, reduciendo su ingesta calórica en al menos un 20% después de la esterilización.
  • Juegos y ejercicio: No, no es necesario que le compres una cinta de correr, pero jugar con ella a diario ayuda a mantener su peso bajo control y la mantiene mentalmente estimulada. Su actividad física espontánea suele reducirse tras la castración, por lo que es clave estimular el movimiento.
  • Sigue su evolución: Pesándola regularmente y ajustando su dieta según sea necesario evitarás sustos en el veterinario. Un aumento de más del 10% de su peso en poco tiempo es señal de alerta.

En resumen, la esterilización trae muchos beneficios, pero también significa que hay que prestar más atención a la alimentación y la actividad física de tu gatita. ¡Un poco de control ahora y tendrás una minina saludable y feliz por muchos años!

 

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